
Un mortero nuevo que se agrieta en los días siguientes a su aplicación plantea una pregunta precisa: ¿qué parámetro falló entre la dosificación, el soporte y las condiciones de secado? A menudo se combinan varios mecanismos, pero su peso respectivo en la aparición de fisuras tempranas no es el mismo. Este artículo mide el impacto real de cada causa para permitir un diagnóstico rápido.
Retracción por secado del mortero: el mecanismo que la dosificación no basta para explicar
La retracción por secado sigue siendo la principal causa de agrietamiento de un mortero nuevo. Cuando el agua se evapora, el volumen del mortero disminuye. Si esta contracción es obstaculizada por el soporte o por un grosor irregular, aparecen tensiones internas que provocan fisuras, a veces desde las primeras horas.
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Este fenómeno se amplifica por un exceso de agua de amasado. Un mortero demasiado líquido se seca más rápido en la superficie que en profundidad, lo que crea un gradiente de secado entre la corteza exterior y el núcleo aún húmedo. La corteza se contrae, el núcleo resiste, y la fisura se abre.
Se encuentra el mismo problema en las capas demasiado gruesas. La revisión del NF DTU 26.2, anunciada por AFNOR para su publicación a más tardar en el tercer trimestre de 2026, establece además grosor máximo de 10 cm para las capas de grosor constante y de 15 cm en el punto más alto para las formas de pendiente, precisamente para limitar estos gradientes internos. Un artículo detalla por qué el mortero se agrieta según La Maison Durable cruzando varios de estos factores.
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Dosificación agua-cemento-arena: tabla de errores comunes y sus efectos sobre el agrietamiento
La dosificación es el factor más directo sobre el agrietamiento temprano. Tres variables interactúan: el volumen de agua, la proporción de cemento y el estado de la arena.
| Error de dosificación | Mecanismo de agrietamiento | Momento de aparición |
|---|---|---|
| Exceso de agua de amasado | Retracción por secado acelerado, gradiente superficie/núcleo | Primeras 24 a 48 h |
| Exceso de cemento | Retracción química excesiva durante la hidratación | Primeros días |
| Arena demasiado húmeda no corregida | Volumen de agua real superior al volumen calculado | Primeras 24 h |
| Arena demasiado fina o arcillosa | Demanda de agua aumentada, porosidad irregular | Primera semana |
La trampa más frecuente se refiere a la humedad de la arena no tenida en cuenta. Una arena almacenada al aire libre después de una lluvia contiene una cantidad significativa de agua. Si el albañil añade la misma cantidad de agua que para una arena seca, la relación agua/cemento real supera con creces lo que se había previsto.
El exceso de cemento produce un mortero más duro en apariencia, pero también más rígido y más propenso a la retracción. La resistencia mecánica aumenta, la flexibilidad disminuye, y las microfisuras aparecen incluso antes de que el mortero haya terminado su fraguado.
Soporte mal preparado y condiciones climáticas: dos causas subestimadas de fisuras tempranas
Un mortero perfectamente dosificado puede agrietarse si el soporte no ha sido tratado correctamente. Dos situaciones se repiten sistemáticamente.
- Un soporte demasiado seco absorbe el agua del mortero fresco por capilaridad. La base del mortero se deshidrata más rápido que la superficie, invirtiendo el gradiente de secado habitual. Las fisuras aparecen entonces en la interfaz soporte/mortero, comprometiendo la adherencia.
- Un soporte polvoriento o sucio impide la adherencia mecánica. El mortero se seca en la superficie sin unirse a la pared, luego se despega y se agrieta bajo su propio peso.
- Un soporte con variaciones de grosor importantes (juntas huecas, irregularidades) crea zonas donde el mortero es más grueso. Estas zonas se secan más lentamente, y la diferencia de retracción entre zonas finas y zonas gruesas genera fisuras de tracción.
Humectar generosamente el soporte antes de la aplicación no siempre es suficiente. Es necesario que la humidificación sea uniforme y realizada con suficiente antelación para que el agua penetre en profundidad sin dejar película en la superficie.
Calor, viento y sol directo sobre mortero fresco
Las condiciones climáticas actúan como un acelerador. Un mortero aplicado a pleno sol en tiempo seco y ventoso pierde su agua de superficie mucho antes de que la hidratación del cemento esté completa. La retracción superficial se vuelve brusca.
La revisión del NF DTU 26.2 impone además un plazo máximo de recubrimiento de 8 semanas para evitar que las capas permanezcan expuestas demasiado tiempo al aire libre, lo que deteriora el estado de la superficie y amplifica las fisuras de retracción.
Por el contrario, un frío intenso ralentiza el fraguado del cemento sin impedir la evaporación. El mortero permanece frágil durante más tiempo, y las variaciones térmicas día/noche son suficientes para provocar microfisuras antes de que se alcance la resistencia mecánica.

Agrietamiento estructural o agrietamiento por retracción: distinguir la causa para adaptar la reparación
No todas las fisuras de un mortero nuevo corresponden al mismo diagnóstico. Una fisura de retracción es generalmente fina, superficial y distribuida en red (craquelado). Refleja un problema de aplicación, no un defecto de la construcción.
Una fisura que sigue las juntas de albañilería en escalera, que se ensancha con el tiempo o que atraviesa la pared de lado a lado señala un problema estructural: movimiento de cimientos, asentamiento diferencial, carga mal distribuida. En este caso, reparar el mortero sin tratar la causa estructural no sirve de nada.
El criterio de distinción más fiable sigue siendo la evolución en el tiempo. Una fisura de retracción se estabiliza en unas pocas semanas. Una fisura estructural continúa abriéndose, a veces de forma estacional, en función de los movimientos del suelo.
Antes de cualquier reparación, medir el ancho de la fisura y seguirla durante varias semanas con un testigo (simple trazo con lápiz a ambos lados) permite decidir entre un simple defecto estético y un desorden que requiere la intervención de un experto en construcción. Un mortero nuevo que se agrieta no siempre es un mortero mal hecho: a veces es el primer síntoma visible de un problema que se encuentra mucho más abajo.